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Ángel
C R Ó N I C A Producto de los Talleres de Prensa Comunitaria desarrollados por parte del Colectivo de Comuniación Gente en Ciudad Bolívar y Bosa (Nov/09-Feb/10) Enfermarse es un peligro; la salud en Colombia Carro fantasma se lleva Ángel El "Pana" La caricia de la muerte ¿Por qué estoy aquí? "Carro fantasma se lleva Ángel" Por: Jorge Bolaños (Corresponsal Local Comunitario, Bosa) Todo parecía normal para Ángel Alberto Aguilar, el día 27 de enero, un día común y corriente para ir a trabajar; pero sin saber lo que el destino ya le había preparado para esa trágica noche. Todo era como de costumbre; Ángel Alberto, después de su jornada de trabajo, salió a "echarse unas politas" con sus amigos. En la tienda vecina, y luego de unas botellas, el tiempo pasó veloz. A eso como las nueve y media, un celular empacado en un bolsillo de la camisa a cuadros que había recibido en Navidad, empezó a pedir que contestara el teléfono. Después de repicar dos o tres veces, la voz de Ángel Alberto se hizo oír en medio de la popular ranchera que salía a gritos de la rokola del fondo; contestó el aparatejo y reconoció la voz inquieta de su hijo, quien preocupado por la tardanza de su padre y como si presintiese la tragedia el pelao de 16 años, le dijo: -Quiubo, papi, ¿a qué horas se viene? Ya en un rato-, dijo Ángel, algo ya "cogido por las frías" y sin imaginarse que esa sería la última vez que hablaría con su hijo. Como a las 10 de la noche, Ángel se levanta de la mesa y se despide de sus amigos, argumentando que ya estaba tarde y con la excusa de irse pronto para alcanzar el Transmilenio; pero pasaron unos minutos más "la última y nos vamos", "la de pirnos" le dicen sus amigos y se baja rápido otra pola. Finalmente se despide, ya sobre las 11 de la noche. El intenso frío se hace sentir, en contraste con el caluroso día que hizo. Ángel, intenta pasar la Avenida Cali con calle 80, entre el Minuto de Dios y la Española; sin pensar, Aguilar da dos, tres pasos y sin darse cuenta, de la nada salió violentamente un carro, arrollándolo y causándole la muerte enseguida. Los inesperados transeúntes, que se convirtieron de un momento a otro en testigos, dijeron haber visto cómo una camioneta gris, doble cabina, cruzó a alta velocidad la Avenida y desapareció sin dejar rastro y sin poder ellos ver las placas, del carro fantasma, que se llevó súbitamente a Ángel. COMENTE ESTE ARTÍCULO: IR APORATADA:
 Crónica
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