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Misiones
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| De Izquierda a derecha: Pastor Moisés Cayupare, hijo de Pablo Cayupare, que hace 45 años estudio en el Instituto Bíblico de la Cruzada Evangélica de Bogotá con el pastor Alfredo Torres Pachón en la foto y Pedro Gonzales pastor de la iglesia Central de Inírida. |
Sofía Muller: Misionera de Grandes Ligas
Bogotá,D.C., marzo 2 de 2010. Por: Pastor, Alfredo Torres Pachón. funcripaz@hotmail.comEspecial para GospelNoticias.Com. Hablar de Sofía Muller, misionera evangélica, de origen estadounidense a distintas etnias indígenas de Colombia, especialmente al Sur-Oriente del país esto es: Vaupés, Vichada, Guainía, Amazonas y parte del Meta, es adentrarse a explorar y conocer en sus características y dificultades, la obra misionera mas grande que persona alguna haya emprendido en nuestro suelo desde mediados del Siglo XX. Es así que por los distintos ríos, caños y la tupida selva de la región ya corre la noticia de que a mediados del 2.010 se celebrarán los sesenta años de la llegada de Sofía Muller a la selva colombiana. Cuando nos aproximamos y comenzamos a seguir las huellas de esta mujer, su trabajo y visión, se llega a la conclusión de que " la Palabra de Dios nunca vuelve vacía" y que es el Espíritu Santo quien convierte, confirma, sostiene y hace crecer su iglesia. Aquí no hay técnicas, ni trucos, ni ingredientes humanos, ni marketing religioso sino la disposición de una mujer un tanto desvalida que se potencia en las manos de Dios para ser usada como instrumento del Todopoderoso a fin de que los indígenas conozcan las buenas nuevas de salvación, lean en su lengua la Palabra de Dios, -tradujo el Nuevo Testamento y otras porciones de la Biblia a 54 dialectos distintos,- los dotó de una organización eclesial que perdura y les impartió una visión misionera que hoy traspasa las fronteras de nuestra geografía y establecido iglesias autóctonas en Venezuela y Brasil. Podemos estar de acuerdo, o no, íntegra o parcialmente en la concepción bíblica antropológica, a la hora de discernir la misión evangelizadora, entre los indígenas, pero no en el sano propósito que Sofía tuvo al momento de adelantar con pasión, sacrificio y abnegación su trabajo, cuyos resultados son evidentes. Los miles de creyentes indígenas, la cantidad de iglesias diseminadas por caños, ríos, caseríos y la inhóspita selva lo dicen todo. La señorita Sofía, como le dicen aún después de diez años de su muerte sus mas inmediatos colaboradores indígenas, da testimonio del respeto y admiración que le profesan. Tuvo varios colaboradores entre quienes se cuentan Juan Muñoz y Lucila Ramírez, su esposa, que murió en la selva y su cuerpo reposa allí como testimonio del llamado de Dios a la misión, Rumaldo Carrillo y Ema Jaramillo, Patricio Symes y gente de la misión Nuevas Tribus y el Instituto Lingüístico de Verano. Envió indígenas a prepararse a Bogotá, entre los que se cuentan Pablo Payucare, q.e.p.d., Lino Cuiche y Ramiro Isana, compañeros de estudio del pastor Alfredo Torres Pachón hace 45 años, así que fue una grata alegría volver a saber y estar con ellos, igualmente envió a otros a prepararse a Argentina y Venezuela. Fue una mujer perseguida y calumniada por la Iglesia Católica. Tuvo varias ordenes de arresto, pero como dijo el pastor Dr. Hernando Suarez" jamás la pudieron capturar porque los indígenas la protegían" Gracias a este trabajo misionero el Departamento de Guainía cuenta con mayoría de personas cristianas evangélicas. Esto es ya mucho decir en un país de amplia mayoría católica. De otro lado existe un liderazgo autóctono compuesto por pastores, ancianos y diáconos sobre los que recae la responsabilidad administrativa y doctrinal de las iglesias. Cuentan con un catecismo en lengua nativa que siguen al pie de la letra en doctrina y liturgia. Cada seis meses realizan una conferencia en alguno de los ríos, donde se instruyen en la Palabra, bautizan a los catecúmenos, se celebran matrimonios, se ordenen pastores y se distribuye el trabajo misionero. A cada conferencia asisten no menos de mil personas. La continuidad de la gigantesca obra misionera que comenzó Sofía requiere, sin duda, de un centro de estudios teológicos para la formación y preparación de pastores, maestros, misioneros y escritores que a mas de impulsar la iglesia defiendan la identidad cultural y el medio ambiente lo mismo que los inmensos recursos económicos representados en un potencial minero que va desde el oro al tantalio. Las iglesias y misiones del orden nacional e internacional deberían tomar atenta nota de este inmenso trabajo misionero para no dejarlo al garete de situaciones cambiantes donde el "progreso" podría llegar a representar un verdadero peligro para la estabilidad social y espiritual de las etnias en los distintos ríos y la tupida selva. Se necesitan misioneros que vengan no a adelantar negocios, hacer turismo, organizar safaris, enriquecerse y vivir como conquistadores, sino hombres y mujeres con visión y sacrificio como Sofía Muller y al mejor estilo de Jesucristo.
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