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Opinión/ Columnistas
Comida, hacedores de paz y la guerra Por: Irene Erin Kindy, (GospelNoticias.Com) La semana pasada en el río Opón conversé con Aurelia* sobre el mar, la vida diaria, niños y viajes. Ella preguntó cuánto costó mi tiquete hacia Colombia. Yo supuse que alrededor de $700.00 US. Ella se quedo callada un rato y un poco después respondió en voz baja, "Esto es el costo de un año de mercado para nosotros." Entonces también me quede callada. Mi vuelo en avión es igual al costo de mercado por un año Dentro del contexto global de inequidad económica no pude dar la espalda a su declaración solo pensando que yo trabajo para enfrentar la naturaleza horrorosa de la guerra con el trabajo de paz que hago aquí. El conflicto Colombiano está más y más arraigado en la violencia que nace de deseos económicos. El deseo por la tierra desplaza a los que han vivido y trabajado sus cultivos por años en Garzal. Los mineros en las montañas del departamento de Bolívar luchan para continuar su minería artesanal enfrentándose con amenazas de muerte, promesas engañosas y el deseo por parte de la compañía multinacional Anglo Gold Ashanti de tomar posesión de sus terrenos. La mayoría de los pequeños campesinos se preguntan si van a poder vender sus productos con ganancias para poder mantener su trabajo y vida. ¿Somos nosotros, los que viajan por el planeta "haciendo la paz" en este contexto, tan ciegos a los privilegios que tenemos? Mínimamente debemos preguntarnos mismos si tenemos una respuesta a la pregunta enmarcada por la yuxtaposición de un año de mercado y un tiquete de avión. ¿Hacemos la paz de la mejor manera así, ignorando el modo en que nuestro uso de recursos agrega leña al fuego de los conflictos que tratamos de resolver? ¿Cómo abordamos esta incómoda realidad? Ciertamente, mucha gente afirma nuestro trabajo, ambos aquí en Colombia como en Norte América. ¿Pero, en que maneras imitamos a los Fariseos quienes " hacen sus largas oraciones, y luego devoran los bienes de las viudas"? (Mateo 23:14) Las escrituras nos dicen que esta actitud será condenada. ¿Cómo será para nosotros? Los Fariseos también pensaban que estaban caminando según la voluntad de Dios. En nuestro deseo por la paz tal vez debemos mirar primero a nosotros mismos y la manera en que nuestros elecciones diarias crean un contexto global que exige conflicto, desplazamiento e injusticia. Nuestro deseo para el oro, bio-combustible y carne barata, para mencionar solo algunos, crean vínculos directos con los conflictos mundiales que consideramos estan muy lejos de nosotros. Que no "descansamos contentos mientras que el orgullo y deseo por gananciassacan oro de los dolores humanos." (del himno: Oh, holy city seen of John) Entonces, cuando miremos la yuxtaposición de mercado y haciendo la paz, podamos encontrar una respuesta o nos quedemos con nuestra incomodidad bendecida. * Nombre ficticio, por obvias razones. HACER COMENTARIO: IR A PORTADA.
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